El verano de 2015 cambió la historia de Taburete. Prácticamente de un día para otro, pasaron de tocar en pequeñas salas para medio centenar de personas a hacerse virales en las listas de Spotify y de ahí, a cerrar dos “sold out” consecutivos en la mítica sala La Riviera.

Tras varias giras multitudinarias y cuatro discos en el mercado, Willy Bárcenas, vocalista y uno de los compositores de la banda, confiesa que echa de menos los conciertos de sus inicios, las rutas interminables en caravana y las noches de “descanso” en campings tras los conciertos.

Willy nos atiende unos días antes de tocar en el Alcazaba Festival de Badajoz, en el que ofrecerán un concierto el día 29 de julio, y en el que nos promete que vamos a disfrutar con sus canciones,… aunque sea sentados y con mascarilla.

 

 

Rocío Pérez (R.P.): Volver  a la carretera, hacer kilómetros, conocer sitios, personas,… ¿Había ya ganas?

Willy Bárcenas (W.B.): Pues sí, la verdad es que hemos tenido este año, después de sacar el disco esta gira de teatros de febrero hasta junio, que ha estado fenomenal. Ha sido una experiencia nueva para nosotros porque estamos acostumbraros a los conciertos con la gente de pie, fiesta,… y estos eran conciertos más íntimos, más tranquilos, pero también conciertos muy bonitos. Pero es verdad que estamos deseando el aire libre, la gente que vuelva con las medidas y con las mascarillas. Pero ese ambiente de fiesta y de verano, que es lo que más echábamos de menos, vamos viendo que poco a poco se va pudiendo hacer eso y ahora tenemos una gira de más de 40 conciertos que en la situación en la que estamos no es algo fácil de conseguir. Así que estamos muy agradecidos y con muchas ganas de que empiece esta semana ya con conciertos y estaremos hasta finales de septiembre.

R.P.: ¿Cómo habéis vivido estos tiempos tan complicados para todos como artistas?

W.B.: Lo hemos vivido como todos, mal, pero tuvimos la suerte que en 2020 iba a ser un año para grabar un disco, de parón. Llevábamos 5 años sin parar de sacar gira tras gira, un disco con el siguiente, y 2020 lo teníamos como un año de tranquilidad, de no tocar, de hacer pocos conciertos y de dedicarnos a grabar este disco. Entonces no nos ha afectado tan mal como a otros artistas, que tenían planificado y que tuvieron que posponer todo.

Tenías muchas ganas de volver en 2021, ver que la gente estuviera ahí. En estos tiempos en los que en la música hay que sacar canciones cada poco tiempo y seguir tocando, la verdad es que hemos visto en esta gira de teatros que la gente se sigue acordando de nosotros, le siguen gustando nuestras canciones,… Y este último disco gusta mucho.

R.P.: Vamos a echar la vista atrás. De tocar en pequeñas salas a ser virales en las descargas, y de ahí a los grandes escenarios. ¿Se siente vértigo?

W.B.: Para nosotros fue un cambio muy rápido. La fase de salas pequeñitas nos duró poco tiempo. Cuando hablo de salas pequeñas me refiero a las típicas de tocar para 30, 40 personas. El primer año y medio estábamos así y de repente hubo un verano, que creo que fue el del 2015, en el que cada uno se fue por su lado y a la vuelta hubo un concierto en Madrid en el que se vendieron 1200 entradas, y a partir de ahí empezó a pasar al resto de España, a sitios muchísimo más grandes.

Te cambia todo completamente porque nunca pensabas que eso te iba a pasar a ti, pero te pones a trabajar, a ensayar mucho, a dedicarle mucho más tiempo y al final te das cuenta que se ha convertido en tu vida, superando todas las expectativas que tenías. En la vida nunca nos imaginamos que íbamos a llegar a la mitad de lo que hemos llegado.

R.P.: ¿Cómo gestionáis ese cambio como grupo, ese volumen?

W.B.: Cuando llenamos ya dos Riviera seguidas en Madrid o cuando llenamos el Palacio de los Deportes de Madrid, solo dos años después de nacer como banda, y metes 15000 personas, lo llevas con esa sorpresa de conseguirlo, con mucha naturalidad. Y es que hemos seguido siendo los mismos desde el primer día. En ningún momento se nos ha subido la tontería a la cabeza, ni hemos pensado cosas raras, simplemente hemos visto que ahora ya no son los colegas que venían a vernos; esto ya es una cosa seria. Eso lo que hace es que se profesionalice todo mucho más, tomártelo todo mucho más en serio. Hay que dar la talla aquí, sobre todo, porque la mayoría de nosotros no éramos músicos. Luego ya se han añadido algunos más que sí, al piano o el batería, pero al principio no; éramos un grupo de amigos que nos divertíamos. Ahora, además de diversión, hay que dar calidad. Tuvimos que trabajar mucho, ensayar mucho, esforzarnos mucho para darle a la gente un show bueno de verdad. Creo que con los años hemos conseguido ser un banda muy sólida en directo y con espectáculo que no tenemos nada que envidiarle a nadie.

R.P.: Hay cosas que ya no van a volver de las que habéis vivido con el volumen del grupo, otras de esta etapa tan exitosa que a lo mejor soñabais con ellas… ¿Con qué os quedáis de cada momento? ¿Qué destacarías de cada uno de esos dos polos?

W.B.: De los inicios, siempre esa primera gira. Recuerdo la primera del verano de 2016 que nos alquilamos dos caravanas y no fuimos recorriendo España por los campings. Llegábamos a los festivales y nos miraban como diciendo quiénes eran esta gente, ese anonimato. Luego terminaban los conciertos y salías de fiesta con los que habían ido, te ibas por los pubs y eso se echa de menos; no ser un grupo tan famoso te permitía esas cosas. Y de ahora me siento muy orgulloso de la banda en sí, de lo que hemos conseguido en cuanto a sonido, a calidad, en cuanto a posibilidad de tocar en recintos grandes muy buenos, también en Latinoamérica, poder tocar en países que nunca pensamos que podíamos tocar. Todo tiene su parte, pero los inicios tienen eso de que no volverán. Era muy bonito y muy especial.

La banda Taburete, al completo | Foto: Yolanda Moreno

R.P.: La broma infinita, ¿qué nos encontramos en este disco?

W.B.: Es el disco más tranquilo, más melancólico de Taburete. Siempre hemos tenido la imagen de grupo fiestero, divertido y este es un disco no tan fiestero. Letras más melancólicas, sonido más cuidado, una producción en la que le hemos dedicado un montón de tiempo a preproducir, para grabarlo con Eduardo Figueroa, que ha sido como grabarlo con uno más de nosotros. Pasa del rock, al vals, a los boleros, a la balada,… todas las cosas que nos gustan, estilos que hemos escuchado de siempre en un disco más reflexivo. Pero la calidad de las canciones ha hecho que le guste a la gente mucho. Me he dado cuenta que con este disco hemos ganado un público más adulto, gusta menos a los más pequeños y más a los adultos. Pero no quiere decir que nos vayamos a quedar ahí, Taburete va cambiando y ya tenemos en mente grabar el quinto disco e incluso una reedición de este último con temas inéditos para que volvamos a la fiesta. El momento de sacar una cosa diferente por el estado de ánimo y por todo.

R.P.: ¿Ha influido la pandemia en esa vuelta a la música más melancólica?

W.B.: No, nada que ver, más la situación personal mía. Quizás no había tanta gana de fiesta, de amigos, y tenía ganas de otras cosas, de abrirme en una forma metafórica. No ha tenido tanto que ver la pandemia si no mi vida en general.

R.P.: La crítica no ha sido justa con vosotros a la hora de etiquetaros en muchas ocasiones. ¿Cómo lleváis eso?

W.B.: Al principio sí que podía molestar, ahora ya no. Te das cuenta que tenemos una legión de seguidores muy importante que nos acompaña; a los que ponen etiquetas después de cuatro discos no hay que hacerles mucho caso. Al final la música es música y las etiquetas no nos gustan a nadie, ni a nosotros ni a ninguno, ni a otro grupo. Cada uno hace lo suyo, todos nos sentamos por la noche con la guitarra a componer, y el resto, lo de la “música para pijos” no le hacemos mucho caso, la verdad.

R.P.: ¿Al final lo que queda son las canciones?

W.B.: Eso es, tenemos público de señoras de sesenta años que vienen a cantar y bailar, gente joven, niños, familias enteras, eso quiere decir que las canciones son bastante atemporales. Es pop-rock de toda la vida y eso no se puede etiquetar.

R.P.: No sé si conoces Extremadura, concretamente Badajoz, si te puedes hacer una idea de lo que te puede esperar del Alcazaba Festival y del público, un público que acompaña al clima que tenemos. Preparaos para el calor, es intenso en cuanto al clima y al público que tenemos ganas de concierto.

W.B.: Estuvimos tocando en Extremadura por primera vez hace dos años, en Trujillo, que nos encantó, es uno de los conciertos que más nos gustó de toda la gira, y también en Almaraz, pero en Badajoz no hemos estado. Va a ser nueva ciudad, nunca hemos tocado allí y no la conozco, pero vamos a tener una afición de lujo. Nos abrirá el concierto Íñígo Merino, que es de Badajoz, un buen amigo nuestro y la verdad que ya nos tiene preparada una buena fiesta para cuando termine el concierto: nos llevará a comer a un sitio bueno porque es muy importante la gastronomía y ya nos tiene preparado un gran día a parte del concierto. Nos hace mucha ilusión conocer una ciudad nueva, nos quedan pocas en España por descubrir. Queremos conocer y dar allí nuestro primer concierto.

R.P.: Ahora todo es diferente, principalmente los conciertos son sentados y no nos podemos ver esas sonrisas disfrutando. Sabemos que vuestros directos son cañeros, pero ahora es todo más frío. ¿Cómo conseguís vosotros vencer esa barrera?

W.B.: Al principio se hace bastante raro, no podemos decir que es lo mismo porque no. Echas mucho de menos que la gente esté de pie, que se abrace, que salte, que cante, pero hay que adaptarse a esto. Luego, según la ciudad tienen unas restricciones u otras, pero ya nos hemos hecho a esta nueva realidad y yo creo que la gente disfruta mucho. Después el año tan malo que hemos pasado la gente quería música en directo y está contenta con esto. Pero ya con prácticamente todo el mundo vacunado, cuando se consiga volver a la normalidad los conciertos volverán a ser como antes.

Willy, muchas gracias por atendernos. Os deseamos muchos éxitos en la gira y en lo que venga por delante que seguro que va a ser bueno. En Badajoz nos vemos y esperemos disfrutar como nos has prometido.

Taburete actuará en el Alcazaba Festival de Badajoz el 29 de julio de 2021. Puedes comprar tu entrada aquí.

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